Si te salió el «muñequito» en la Rosca, no te hagas: te explicamos el origen sagrado (y delicioso) de la Candelaria.
Ya tienes listo el atole, pero ¿sabes qué estamos celebrando? Spoiler: Es una mezcla épica entre la Biblia y nuestras raíces que termina en la fiesta gastronómica más esperada del año.
Si fuiste el afortunado (o la víctima) que encontró al Niño Dios en la Rosca de Reyes, es probable que ya estés buscando la mejor tamalera de la colonia. El 2 de febrero, Día de la Candelaria, es la fecha oficial para cumplir la promesa y reunir a la familia, amigos o compañeros de oficina alrededor de una olla de vapor.
¿Por qué justo este día? Todo tiene una explicación religiosa. Esta festividad marca exactamente 40 días después de Navidad. Según el calendario cristiano, el 25 de diciembre nace Jesús y, para el 2 de febrero, se cumple la cuarentena.
El origen viene del libro del Levítico en la Biblia. La Ley de Moisés dictaba que los primogénitos judíos debían ser presentados en el templo 40 días después de nacer. En ese ritual, se acostumbraba sacrificar un cordero o un par de palomas blancas. Como Jesús era judío, sus padres cumplieron con este requisito en esta fecha.
Aquí es donde entra nuestra cultura. Esa tradición de «presentar al niño» se fusionó con las raíces prehispánicas (donde se celebraba el inicio de la temporada agrícola con maíz). Así que, en lugar de sacrificar palomas, en México celebramos vistiendo al Niño Dios con ropajes nuevos para llevarlo a la iglesia y, por supuesto, sustituimos el sacrificio antiguo por un sacrificio gastronómico: comer tamales de maíz hasta reventar.


Deja un comentario